sábado, 5 de febrero de 2011

Herodiano - Himno. DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA









DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 






Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


Herodiano - Himno

Herodiano


(gr. herÇdianói).


Nombre de un grupo, mencionado en el NT, que en 2 ocasiones se unió a los fariseos en un intento de entrampar a Jesús (Mt. 22:16; Mr. 3:6; 12:13). No se conoce un partido político con ese nombre, de modo que generalmente se cree que eran personas que apoyaban a Herodes antipas, que hizo mucho para agradar al pueblo al vivir como un judío ortodoxo y que, por tanto, debió contar con simpatizantes entre éstos. También es posible que estuvieran en favor del movimiento helenizador apoyado por la familia Herodes. O que fueran personas ricas para quienes un gobierno estable significaba prosperidad y seguridad continuadas. Jerónimo pensó que los herodianos eran soldados de Herodes, mientras que otros comentadores han visto en ellos oficiales de la corte de Herodes.


Herodías


(gr. HerÇdiás).


Hija de Aristóbulo y nieta de Herodes el Grande. Se casó con su tío Herodes Felipe (llamado simplemente Felipe en Mt. 14:3 y Lc. 3:19), un ciudadano. Más tarde se enamoró del hermanastro de su esposo, Antipas, y vivió con él después que éste se hubo divorciado de su primera esposa, la hija de Aretas, rey nabateo. Juan el Bautista reprendió a la pareja adúltera (tal vez en público), por lo que fue encarcelado. Herodías, que odiaba a Juan más que su esposo, logró hacerlo ejecutar (Mt. 14:3-12; Mr. 6:17-29; Lc. 3:19, 20). Después que Calígula designó rey a Agripa, hermano de ella, Herodías quedó insatisfecha con el estatus de su esposo, que apenas era "tetrarca". Por tanto, lo indujo a ir con ella a Roma para solicitar el reino para sí mismo. Acusado por Agripa de actos de traición, Antipas fue exiliado a Galia o a España. Herodías lo siguió hasta allí, aunque ella había recibido el perdon del emperador. Véase Herodes 5.


Herodión


(gr. HerÇdíÇn).


Cristiano judío, residente en Roma, a quien Pablo envió saludos (Ro. 16:11). Pablo lo llama "mi pariente", pero esta designación se puede referir sencillamente a que Herodión también era judío. Habría sido un liberto de Herodes.


Herrero.



Traducción del: 1. Heb. jârâsh, "artesano", "herrero", donde el contexto indica que se trata de un operario que trabaja un metal como el bronce o el hierro. Los herreros eran quienes hacían las armas en Israel (1 S. 13:19), y los artesanos que vaciaban y modelaban los ídolos (Is. 44:10, 12). 2. Heb. masgêr (2 R. 24:14-16; Jer. 24:1; 29:2, BJ), cuyo significado exacto se desconoce. Tal vez se refiera a sin constructor de baluartes o trincheras. Véanse Artesano; Artífice; Fundidor; Platero.


Hesbón


(heb. Jeshbôn, "ardid (ingenio, inteligencia)" o "fuerte").


Ciudad de la Transjordania estratégicamente ubicada en el camino principal norte-sur, llamado en la Biblia "el camino real" (Nm. 21:22), a unos 24 km al sudoeste de {Ammán. Los israelitas la tomaron de Sihón, un rey amorreo, que la había conquistado de los moabitas y convertido en su capital (Nm. 21:25-30). La ciudad fue asignada a los rubenitas y reconstruida por ellos (Nm. 21:34; 32:37; Jos. 13:17). Sin embargo, 540 como estaba en la frontera entre Rubén y Gad, esta última tribu parece haberla ocupado finalmente (Jos. 13:26). Más tarde fue asignada, como ciudad de Gad, a los levitas (Jos. 21:39; 1 Cr. 6:81). Los moabitas la reconquistaron en el período del reino dividido y la ocuparon en tiempos de Isaías y Jeremías (Is. 15:4; 16:8; Jer. 48:2, 33, 34). Sin embargo, durante la vida de Jeremías parece haber cambiado de manos otra vez, ya que se hace referencia a ella como ciudad amonita en uno de los oráculos posteriores del profeta (Jer. 49:2, 3). Estos parecen haberla tornado durante una invasión del territorio moabita mencionado en Ezequiel (25:9, 10). Estaba en posesión de Alejandro Janeo en tiempos de los macabeos, y más tarde fue gobernada por Herodes el Grande, que la fortificó y la convirtió en la guarnición llamada Esbus. Fue una ciudad cristiana y asiento de un obispado (se conocen por nombre varios obispos de Hesbón). En el 614 la ciudad sufrió durante las invasiones persas, cuando 3 de sus iglesias -excavadas hasta ahora- fueron destruidas. Los árabes, que unos 20 años antes habían ocupado el país, hicieron de la ciudad (entonces llamada Hesbân) la capital del distrito. Después del s XIII d.C. no se la menciona nunca más. Mapa VI, E-4.


Se realizaron excavaciones en Tell Hesbân bajo la dirección de S. H. Horn y L. T.Geraty en 5 temporadas (1968-1976). Se encontró que la ciudad de ese lugar había sido fundada en el s XII a.C., de cuya época se recuperaron algunos restos. Del período de los reyes hebreos proviene un gran depósito de agua a cielo abierto, ubicado en una plataforma contigua a la acrópolis, quizás el estanque al que se refiere Cnt. 7:4. Medía unos 15,25 x 15,25 m, por unos 5,50 m de profundidad, y podía contener unos 1.135 m3 de agua. Se hallaron muros defensivos de tiempos helenísticos y romanos, los cimientos de un templo romano en la parte más alta y una escalera monumental que llega hasta él, y otras estructuras que pertenecieron a diversos períodos de la historia antigua de la ciudad hasta el fin de su existencia en el s XIV d.C.


254. Monte de la Hesbón antigua.


Como en el montículo de Hesbón no se encontraron ni rastros de la ciudad de Sihón y mucho menos de la ciudad moabita que Sihón había conquistado, se debe suponer que la Hesbón más antigua debió estar en otra parte, tal vez en el sitio llamado J~lûl, a unos 9 km al sudsudoeste de Tell Hesbân, donde la evidencia de los trozos de cerámica sugieren que el sitio había sido ocupado desde la Edad Media del Bronce (el período patriarcal) hasta los tiempos romanos.


Bib.: S. H. Horn, EAEHL II:510-514; informes preliminares aparecieron en AUSS, vols 7-15 (1969-1977); FJ-AJ xiii.15.4; xv.8.5.


Hesed


(heb. Jesed, "misericordia", "gracia (favor)").


Padre de uno de los gobernadores encargados de las provisiones de Salomón (1 R. 4:10).


Hesmón


(heb. Jeshmôn, quizá "fertilidad (gordura)").


Pueblo en el sur de Judá, cerca de Beerseba (Jos. 15:27); no identificado.


Het


(heb. Jêth, "temblor (temor, terror)").


Originador de los heteos* o hititas (Gn. 10:15).


Heteos.



Véase Hititas.


Hetlón


(heb. Jethlôn, "envuelto" o "escondite (fortaleza)").


Lugar mencionado en la visión de Ezequiel que pertenecía al límite norte del Israel restaurado (Ez. 47:15; 48:1); no identificado con certeza. Algunos opinan que es Heitela, al noreste de Trípoli, sobre la costa de Líbano; otros, {Adlûn, sobre la costa de Líbano, a mitad de camino entre la desembocadura del río Litani y Sarepta.


Heveos/as


(heb. jiwwî, "habitantes del campo (interior; aldeanos)").


Miembros de una de las tribus descendientes de Canaán (Gn. 10:17). Un heveo vivía en la región de Siquem en el período patriarcal (34:2), y otro aparece como el abuelo político de Esaú (36:2). En el tiempo de la conquista israelita de Canaán, los heveos que habitaban Gabaón (Jos. 9:1-7) pudieron con engaño celebrar un pacto de amistad con los hebreos. Los heveos también vivían al pie del cordón de los montes Líbano, especialmente junto al monte Hermón (Jos. 11:3; cf Jue. 3:3), y todavía se los encontraba en la región de Fenicia en tiempos de David (2 S.24:7). Salomón incorporó al resto de ellos a trabajos forzados en sus extensas obras de edificación (1 R. 9:20-22; 2 Cr. 8:7, 8).


No es claro, sin embargo, si los heveos 541 constituyeron una tribu realmente separada, o si se los puede identificar con los horeos.* Estos, que de acuerdo con los registros bíblicos y extrabíblicos vivieron en Palestina antes de la conquista y durante ella, nunca aparecen en la lista de las tribus que los israelitas debían eliminar, ni tampoco en la genealogía de Gn. 10. Pero esas listas mencionan a los heveos, los que, por otra parte, no son mencionados en las fuentes seculares. Por tanto, muchos comentadores han opinado que los heveos eran los horeos, y que la confusión de nombres fue causada por un error de los escribas. En los textos hebreos que no contienen vocales, la única diferencia entre la palabra heveos (transIiterada Jwy) y horeos (transliterada Jry) está en las letras w y r; en el hebreo postexílico estas 2 letras son tan parecidas que un escriba pudo fácilmente haberlas confundido. Es digno de notar que en la lXX se lee horeos en Jos. 9:7 y Gn. 34:2, mientras que en el texto hebreo aparece la palabra heveos. También en Gn. 36 se insinúa una confusión entre horeos y heveos. Allí, el Zibeón heveo del v 2 tal vez es el Zibeón de los vs 20 y 29, donde se lo llama horeo.


Hezequiel


(heb. Yejezqê{l, "Dios fortalece" o "Dios es fuerte").


Descendiente de Aarón y jefe del 20º de los 24 grupos en que David organizó a los sacerdotes (1 Cr. 24:16).


Hezión


(heb. Jezyôn, si es semítico, "visión"; el nombre, probablemente no semítico, aparece en ugar. Como Hdyn y en ac. como Haziânu y Hazânu, con frecuencia un nombre común para el alcalde de una ciudad).


Uno de los primeros reyes de Damasco y abuelo de Benadad I (1 R. 15:18). Posiblemente sea el Rezón* de 1 R. 11:23-25.


Hezir


(heb. Jêzîr, "cerdo" (silvestre); lugar. Hzrn; Cartas de Amarna, Hiziri).



1.


Descendiente de Aarón y jefe de una familia de sacerdotes que en el tiempo de David fue el 17º de los 24 grupos en que se organizaron los sacerdotes (1 Cr. 24:15). Una tumba de esta familia sacerdotal fue encontrada en el valle del Cedrón con la siguiente inscripción hebrea del s I d.C., lo que certificaba su identificación:


"Esta es la tumba y el nefesh (= ¿monumento?) de Eleazar, Hanía, Jo'ezer, Jehudah, Sime'on, Johannan, hijos de José, el hijo de "Oreb; (también de) José y Eleazar, hijos de Hanía, sacerdotes (de la familia) de los hijos de Hezir".


255. Tumba de la familia sacerdotal de Hezir en el valle del Cedrón, en Jerusalén.


Bib.: L.-Hugues Vincent y A.-M. Steve, Jérusalem de l'Ancien Testament (La Jerusalén del Antiguo Testamento), t 1 (París, 1954), pp 335-337.



2.


Judío prominente que puso su sello en el pacto de Nehemías (Neh. 10:20).


Hezrai


(heb. Jetsray, tal vez "cercado (amurallado)").


Valiente de David, de Carmel, en la parte montañosa de Judá (2 S. 23:35; 1 Cr. 11:37).


Hezro


(heb. Jetsrô, quizá "cercado (amurallado)").


Otro nombre para Hezrai* (1 Cr. 11:37).


Hezrón


(heb. Jetsrôn, quizá "cercado (amurallado)").



1.


Hijo de Rubén y fundador de una familia (Gn. 46:9; Ex. 6:14; Nm. 26:6; 1 Cr. 5:3).



2.


Nieto de Judá, por medio de Fares, y fundador de una familia (Gn. 46:12; Nm. 26:21; Rt. 4:18, 19: 1 Cr. 2:5). Fue un antepasado de David, y por ello está incluido en ambas genealogías de Cristo (en ellas aparece como Esrom*).



3.


Lugar en Judá (Jos. 15:3), llamado Hasar-adar* en Nm. 34:4; no identificado.



4.


Pueblo de Judá (Jos. 15:25), también llamado Hazor; no identificado. Véanse Hazor 3; Queriot-jezrón.


Hezronitas


(heb. Jetsrônî).


Descendientes de Hezrón* 1 y 2 (Nm. 26:6, 21).


Hidai


(heb. Hidday, "poderoso").


Valiente de David, de la zona del arroyo Gaas (2 S. 23:30). Se lo llama Hurai en 1 Cr. 11:32. Las 2 formas son probablemente el resultado de una confusión entre las letras hebreas r y d, y h y j, muy parecidas en el hebreo postexilico.


Hidekel


(heb. jiddeqel, "el rápido Tigris"; súm. Idigna; asir. Idiqlat; persa antiguo Tigra, del cual deriva el gr. Tígr's y Tígris).



1.


Río del Edén (Gn. 2:14). 542


256. El río Tigris (el Hidekel bíblico) en Bagdad. Los ladrillos son descargados de ghuffas, botes de mimbre semejantes a cestos redondos recubiertos de brea.





2.


El Tigris, uno de los 2 ríos del valle de la Mesopotamia, escenario de una de las visiones de Daniel (Dn. 10:4). Dos de los 3 tributarios del Tigris están al sur del Lago Van, en Armenia. Estos 2 se llaman Bitlis Jai y Bothan Jai, y cada uno corre por unos 160 km antes de unirse con el río principal, que fluye de la fuente occidental en las faldas meridionales de los montes Antitauro, a unos 240 km al oeste de su confluencia. El río luego corre en dirección sudeste a través de la Mesopotamia, y recibe el agua de varios tributarios, los más importantes de los cuales descienden de los montes Zagros en el este, particularmente el Gran Zab (o Zab Superior), el Pequeño Zab (o Zab Inferior), y el Diyala. La ciudad de Nínive estaba situada a unos 42 km al norte del Gran Zab en la margen izquierda del Tigris. La ciudad modema de Mosul está frente a las ruinas de Nínive en la margen derecha (occidental) del río. Cerca de la confluencia del Gran Zab con el Tigris, sobre la ribera izquierda, estuvo la importante ciudad de Cala (ahora Nimrûd). La antigua capital de Asur se hallaba cerca de la confluencia con el Pequeño Zab, pero en la margen derecha. Donde se une el Diyala con el Tigris está la ciudad de Bagdad, la actual capital del Iraq, y a unos 32 km al sur, sobre la ribera oriental, al sur de Ctesifón, se pueden ver las ruinas de Seleucia, la famosa capital de los Seléucidas. El Tigris se une con el Eufrates después de recorrer unos 1.834 km, que es más o menos 3/5 de la longitud del Eufrates. En los tiempos antiguos, los dos ríos desembocaban en el Golfo Pérsico en forma separada, por cuanto el golfo llegaba más al norte de la actual confluencia de los 2 ríos. Mapas III, B-5; XI, C-5/6; XIII, C-5


Hidrópico


(gr. hudrÇpikós; derivado de húdor, "agua").


Término que designa una enfermedad, muy probablemente la hidropesía. Se la menciona sólo una vez (Lc. 14:2).


Hiel


(heb. Jî'êl (A), "Dios vive" o "la vida de Dios"; también aparece en inscripciones ugar. y nab.; para la planta y la sustancia, véase B).



A.


Habitante de Betel que reconstruyó Jericó en tiempos de Acab y atrajo sobre sí la maldición que Josué pronunció sobre esa ciudad (Jos. 6:26; 1 R. 16:34). Perdió 2 de sus hijos en la empresa. Algunos han sugerido que tal vez fueron sacrificados por Hiel con el fin de apaciguar a Dios. Esa suposición parece plausible porque en ese tiempo las prácticas paganas, la idolatría y el politeísmo estaban difundidos por todo Israel.



B.


Traducción del: 1. Heb. rô'sh o rôsh (Sal. 69:21; Os. 10:4; etc.), una planta amarga y venenosa; también "veneno" en general. La planta pudo haber sido el ajenjo, la coloquíntida, la amapola (adormidera), la cicuta (que crece en lugares desolados y con la cual se supone se preparó el veneno para Sócrates, un filósofo griego), la belladona o cualquier otra. 2. Heb. merêrâh, "hiel" (Job 16:13) y merôrâh, "hiel", "veneno" (20:14, 25). 3. Gr. joIe, una sustancia de gusto desagradable (Mt. 27:34). De acuerdo con Mr. 15:23, la hiel dada a Jesús era mirra.


Bib.: PB 78-80.


Hielo


(heb. qeraj).


Los escritores reconocían el hielo como uno de los fenómenos de la naturaleza, y veían en esta sustancia un reflejo de la gloria del Creador (Job 37:10; 38:29; Sal. 147:17). Qeraj, según el contexto, también puede significar "helada" (Gn. 31:40; Job 6:16; Jer. 36:30) o "cristal" (Ez. 1:22). Véanse Cristal; Nieve.


Hiena.



Traducción en 2 pasajes (Is. 13:22; 34:14) del heb. , que generalmente significa "isla" o "costa", pero que evidentemente no es apropiada en estos versículos, donde el contexto parece indicar claramente alguna clase de animal. Algunos eruditos opinan que se trata de criaturas fantasmales o demonios de las islas. La hiena es un animal salvaje que se encuentra en todas partes de la Palestina actual, y debió haber sido también muy común en los tiempos antiguos. Vive en las tumbas y en las cuevas, y sale a merodear después de oscurecer para buscar comida. En el libro apócrifo del Eclesiástico (13:18, BJ), "hiena" es la traducción del heb. tsâbûa{. Esta definición significaría que "valle de Zeboim" (1 S. 13:18) es "valle de las hienas".


Hierápolis


(gr. Hierápolis, "ciudad santa").


Ciudad en el sudoeste de Frigia, junto al valle del río Lico, no lejos de su confluencia con el 543 río Meandro. Estaba edificada en la falda de la montaña a unos 9,5 km al norte de Laodicea, y a unos 16 km al oeste de colosas. Probablemente fue fundada por Eumenes II (197-c 160 a.C.), rey de Pérgamo. Fue parte de la provincia romana de Asia después del 133 a.C. Debió su nombre a los baños de agua mineral caliente que se consideraban de efectos curativos. Su diosa principal era Atargatis, de Siria. De acuerdo con Col. 4:13, existía una iglesia en la ciudad desde muy temprano en la era cristiana. Las ruinas impresionantes en el sitio son testigo de su antigua importancia. Mapa XX, B-4.


257. Ruinas de los baños termales de Hierápolis.




Hierba


(heb. jâtsîrs, mispô', {êseb, jashash, 'âjû, {ârâh; aram. deshe'; gr. jórtos, botán', lájanon).


Término genérico que incluye una variedad de plantas herbáceas (césped, hierba, pasto), cerealeras y juncáceas (enea, junco, junquillo) que no desarrollan un tronco leñoso persistente como los arbustos y los árboles; algunos de los vocablos originales también indican el "heno" (hierba segada que se seca y se conserva para alimento del ganado). La hierba fue creada el 3º día de la semana de la creación, y debía servir como alimento para los animales y el hombre (Gn. 1:11, 12, 29, 30). Durante las plagas de Egipto la hierba fue destruida por el granizo y las langostas (Ex. 9:25; 10:15). Tanto el salmista como los profetas la usaron en sentido figurado e ilustraciones, como también lo hizo Cristo en la parábola de la semilla de mostaza (Mt. 3:32). En muchos casos se la usa para indicar la rapidez con que se marchita en tiempos de seca, por lo que justificadamente podemos incluir las plantas herbáceas y tiernas en general, ya que algunos pastos son duros y resistentes a la sequía. La hierba provee forraje para los animales (Nm. 22:4, BJ; 1 R. 18:5; Sal. 104:14). En sentido figurado la hierba simboliza lo pasajero en general o la brevedad de la vida del hombre en particular (Sal. 90:5, 6; 103:15; Is. 40:6-8). La palabra heb. jâtsîr "hierba", "heno", y la gr. jórtos, del mismo significado, han sido traducidas como "hierba" en la mayoría de los casos, pero en algunos pasajes (2 R. 19:26; Sal. 104:14; etc.) como "heno". Pablo usa heno para indicar cosa sin valor, algo que algunas personas estaban empleando para edificar la obra en Corinto (1 Co. 3:12).


Bib.: PB 28, 29.


Hierbas amargas


(heb. merôrîm).


Una o más plantas comestibles usadas en la cena de Pascua. Por lo general, se supone que verduras como la lechuga, la achicoria, la escarola o el berro, o una combinación de todas ellas, formaban la ensalada de pascua (Ex. 12:8; Nm. 9:11 ). Muchas de estas plantas estaban ampliamente distribuidas por todo Egipto, el Cercano Oriente y el Asia occidental. El plato le debía recordar a los israelitas sus amargos sufrimientos en Egipto.


Bib.: PB 74, 7 5.


Hierro


(heb. barzel; aram. parzel, parzelâ'; gr. sìd'ros, sid'róus, sidereos).


En Dt. 8:9 se describe la tierra prometida como una "tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre". Las exploraciones modernas han descubierto antiguas minas de hierro en el distrito de {Ajlûn (en la Transjordania), cerca de Petra (en Edom), en Madián (al este del Golfo de Aqaba) y en los montes Libano. Como la fundición del hierro requiere altas temperaturas, su elaboración demandó un desarrollo muy largo. No fue hasta el s XVIII a.C., cuando el hierro llegó a ser común en el mundo antiguo; sin embargo, es equivocada la idea de que no se conocía este metal en los primeros siglos del 2º ó 3º milenios a.C. Los objetos de hierro más antiguos generalmente son objetos de joyería que se encuentran en tumbas de períodos en lo que no existen registros escritos. Están trabajados en hierro meteórico, como lo demuestra su contenido de níquel, un elemento que no se encuentra en el hierro terrestre. Tanto en Egipto como en Sumeria el nombre del hierro es "metal celestial", lo que también apunta a su origen meteórico. Sin embargo, ya se producía hierro en pequeñas cantidades de minerales terrestres en el 3º milenio a.C. Esto se demostró con el hallazgo de herramientas de ese metal empotradas en 2 pirámides de la 4ª dinastía, como también de instrumentos de hierro encontrados en la Mesopotamia en los niveles más tempranos de Tell Asmar, Tell Chagar Bazar y Mari. Además, textos del tiempo de Hamurabi (s XVIII a.C.) y las Cartas de Amarna* (s XIV a.C.) atestiguan su empleo en Mesopotamia 544 y Egipto en tiempos patriarcales y de Moisés.


Esta breve reseña de la evidencia extrabíblica del uso temprano del hierro está en armonía con el registro bíblico que lo menciona desde tiempos muy tempranos. Tubal-caín, descendiente de Caín, trabajó el hierro (Gn. 4:22). En la época de Moisés se usaban objetos de ese metal (Nm. 35:16; Dt. 3:11; Jos. 6:19, 24). Los "carros herrados" de los cananeos (Jos. 17:16; Jue. 1:19; 4:3, 13) no eran vehículos de guerra hechos de hierro, sino que tenían algunas terminaciones o elementos del mismo, como lo ilustra la referencia que hace Tutmosis III llamándolos "carros de oro" en un lugar, en tanto en otro dice que tenían decoraciones de oro.


En los tiempos de Saúl, el hierro todavía era muy escaso entre los hebreos, mientras que los filisteos, que parece que lo obtenían de Anatolia o de chipre, lo monopolizaban (cf 1 S. 17:7; 13:19-22). Sin embargo, desde los días de David en adelante fue más abundante, y se lo usaba para hachas y trillos (1 Cr. 20:3), herramientas y clavos de construcción (1 R. 6:7; 1 Cr. 22:3), utensilios para grabar (Jer. 17:1), barras, cadenas y láminas para cubrir las puertas de la ciudad (Sal. 105:18, BJ; 107:10, 16; 149:8; Is. 45:2; Hch. 12:10) y para hacer ídolos (Dn. 5:4). En Jer. 15:12 se utiliza la expresión "hierro del norte", que probablemente sugiere que los hebreos lo obtenían de los fenicios que vivían al norte de ellos (Ez. 27:12, 19).


Bib.: R. J. Forbes, JEOL 9 (1944):207-214; A. Lucas, Ancient Egyptian materials and Industries (Materiales e industrias del antiguo Egipto) (4ª ed., Londres, 1962), pp 235-243.


Higaión.



Véase Salmos, Los (III.B.8).


Higo.



Véase Higuera.


Higuera


(heb. pag, "higo inmaduro (verde)"; te'ênâh, "higuera (o su fruto tardío)"; bikkûrâh, "breva"; debêlâh, "torta de higos prensados"; gr. ólunthos, "higo verde" o "higo tardío"; súkon, "higo"; súke, "higuera").


Árbol muy común en las tierras bíblicas desde tiempos remotos (Dt. 8:8); se cree que era originario del sudoeste de Asia. Puede crecer como un arbusto en terreno rocoso y áspero, o tomar la forma de árbol en terreno fértil y alcanzar una altura de 6 a 9 m. Está ampliamente difundido por toda palestina y es una de las pocas plantas silvestres que se encuentra en todo el país. La fruta cónica o casi esférica cuelga de la rama por su extremo más delgado. La higuera es la primera planta mencionada por nombre en la Biblia (Gn. 3:7) y está entre las últimas (Ap. 6:13). En Palestina el árbol da fruto 2 veces por año: en junio y en agosto o setiembre. Los higos de junio o "primeros frutos" (Os. 9:10; "brevas" en BJ) crecen en las ramas viejas y se consideran un bocado especial. La cosecha de agosto aparece en las ramas nuevas, y a menudo es desecada al sol y moldeada en tortas o colgadas de hilos para su consumo en invierno. Se consideraba que los higos tenían valor medicinal, y se usaban en forma de tortas como cataplasmas para forúnculos o erupciones de la piel (2 R. 20:7). Sentarse bajo su parra y su higuera era un símbolo de prosperidad (1 R. 4:25; Mi. 4:4; Zac. 3:10). En la primavera, la fruta aparece antes de las hojas. Una de las parábolas más llamativas de Jesús se refiere a la higuera estéril que aparentaba tener frutos, pero que no los tenía (Mr. 11:12-14, 20). Por cuanto los higos y las uvas eran tan importantes en la agricultura judía, los profetas, al reprender el pecado, advertían al pueblo que las viñas y las higueras serían destruidas. Cuando señalaban la prosperidad por la obediencia, prometían una cosecha abundante de las 2 especies (Is. 36:16; Jl. 1:7; Am. 4:9).


258. Típica higuera palestina en su condición normal, llena de hojas.




259. La misma higuera después que las langostas comieron todas sus hojas en sólo 15 minutos.


Bib.: PB 103-106.


Higuera silvestre.



Véase Cabrahígo.


Hija


(heb. bath; gr. thugát'r).


Término que se usa de diversas maneras, en sentido literal y también figurado. 1. Literalmente, se puede referir a cualquier descendiente femenino, ya sea remoto o inmediato (Gn. 5:7; 2 R. 8:26; 545 Lc. 13:16). 2. Colectivamente, a las mujeres en general (Gn. 34:1; Lc. 23:28). 3. Asimismo servía como una forma familiar de dirigirse a una mujer expresándole respeto y a veces compasión (Mr. 5:34; Lc. 8:48). 4. Era común en el AT, y particularmente en los profetas, el uso del término para personificar a los habitantes de pueblos, ciudades o países (Is. 1:8; 3:16; 47:1; Jer. 46:24; 49:3; Lm. 4:21; cf Lc. 23:28). El vocablo también podía tener el significado de: 5. Nieta (2 R. 8:18; cf v 26). 6. Adopción o nacimiento espiritual (2 Co. 6:18). Para otros significados véase una concordancia. Véase Hijo.


Hijo


(heb. bên; aram. bar; gr. huiós).


Término que tiene un significado mucho más amplio en el AT que en tiempos modernos, y que también se refleja en expresiones idiomáticas usadas en el NT. Los significados son: 1. Hijo varón de la 1ª generación (Gn. 16:15; etc.). 2. Nieto. Por ejemplo: a Jehú, hijo de Josafat y nieto de nimsi (2 R. 9:2), también se lo llama "hijo de Nimsi" (v 20). 3. Descendiente de un antepasado famoso, sin tener en cuenta el número de generaciones intermedias. Así, José, el padre terrenal de Jesús, fue llamado "hijo de David" aunque vivió 10 siglos más tarde (Mt. 1:20). 4. Hijo adoptivo (Ex. 2:10). 5. Forma bondadosa en que una persona mayor se dirige a un amigo más joven, a un discípulo o a un compañero (1 S. 26:17, 21, 25; 2 S. 18:22; 1 Ti. 1:18; 2 Ti. 2:1). 6. Miembro de una tribu o grupo de personas (Neh. 12:23). En muchos pasajes no se nota este uso de la palabra en la traducción española. Por ejemplo, Ez. 25:4 dice "los orientales", cuando el texto hebreo expresa "hijos de oriente"; la versión DHH, en vez de "hijos de los griegos" (como en el hebreo y la RVR de Jl. 3:6), dice "los griegos". En muchos casos similares, en el plural "hijos" se incluyen las mujeres y las niñas. 7. Miembro de un grupo profesional o gremio. Por ejemplo: "los hijos de los profetas" (1 R. 20:35; 2 R. 2:3) o "los hijos de los cantores" (Neh. 12:28; "cantores", BJ). 8. Habitante de una ciudad: "Los hijos de Sion" (Lm. 4:2) o "de Jericó" (Esd. 2:34). Como en el inciso 6, "hijos" puede incluir a las mujeres y a las niñas. 9. Persona que tiene una cualidad: "Hijo de paz" (Lc. 10:6). 10. Seguidor fiel: "Hijos de Dios" (Gn. 6:2). 11. Ser celestial, creado por Dios; ergo, un ángel (Job 1:6; 2:1). 12. Producto del nacimiento o la adopción espiritual; los cristianos llegan a ser "hijos" e "hijas" de Dios mediante la fe (Ro. 8:14, 15, 23; etc.).


Hijo de David.



Véase Jesucristo.


Hijo de Dios


(gr. Huiós tóu Theóu).


Título mesiánico aplicado a Jesucristo que enfatiza su deidad (comparable con el de "Hijo del hombre", que enfatiza su humanidad). Semejante a los muchos nombres y títulos adjudicados a él en las Escrituras, el título "Hijo de Dios" se acomoda a las mentes humanas para que éstas comprendan un aspecto importante de su obra salvadora. En vista del amplio espectro de significados latentes en la palabra "hijo"* -tal como lo usaban los hebreos y los escritores bíblicos-, no es posible circunscribir arbitrariamente la expresión dentro de los límites estrechos implicados en nuestro vocablo "hijo". Que el título tenga o no algún sentido en describir adecuadamente la relación absoluta y eterna entre el Hijo y el Padre, es un asunto en que las Escrituras guarda silencio. Obviamente, esta expresión no connota una relación genérica comparable de manera alguna con la relación humana padre-hijo, por lo que se la debería entender en algún otro sentido que el estrictamente literal. Puede ser que tengamos cierta orientación para su significado implícito en el término "unigénito",* el que caracteriza a Cristo como quien tiene una relación "única" con el Padre (Jn. 1:14). Entendido correctamente el estatus único de Cristo como el Hijo de Dios, unigénito distingue entre él y todos los que, por medio de la fe en él, reciben la potestad de "ser hechos hijos de Dios" (v 12), de quienes se declara que son "engendrados... de Dios" (v 13). Cristo es, y siempre lo ha sido, verdadero "Dios" (v 1), y por virtud de este hecho nos ha garantizado el privilegio de llegar a ser los "hijos de Dios".


Aspectos adicionales al significado de la frase "Hijo de Dios" se registran en Col. 1:15 (Jesús es la "imagen del Dios invisible"), He. 1:3 ("la imagen misma de su sustancia") y Fil. 2:6 (previo a su encarnación, Cristo era "en forma de Dios" e "igual a Dios"); expresiones todas que afirman la deidad absoluta e incalificable de Jesús. Otra mención afín la encontramos en la anunciación del ángel Gabriel a la virgen María: en virtud de que el poder del Espíritu Santo la cubriría, su Hijo sería llamado "Hijo de Dios" (Lc. 1:35). Aquí el ángel claramente atribuye el título "Hijo de Dios" a la unión única de la Deidad con la humanidad en la encarnación de nuestro Señor. Pablo dijo que Jesús "fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos" (Ro. 1: 4).


Los Evangelios sinópticos no registran que Jesús se aplicara el título "Hijo de Dios" a sí 546 mismo, aunque cuando otros lo usaron, él lo aceptó de una manera que reconocía su validez (Mt, 4:3, 4; 8:29; 14:33; 26:63, 64; 27:40, 43). Sólo en Juan se encuentra que Jesús lo utilizó para sí (cps 5:25; 9:35; 10:36; 11:4). En el nacimiento (Lc. 1:35; cf Mt. 1:23), el bautismo (Mt. 3:17) y de nuevo en la transfiguración, el Padre reconoció a Jesús como su Hijo (Mt. 17:5). Esta relación Padre e Hijo está explícita e implícita en muchas declaraciones realizados por nuestro Señor (Mt. 11:27; Lc. 10:21; Jn. 5:18-23; 10:30; 14:28; etc.). La pretensión de Jesús de ser el Hijo de Dios provocó el odio implacable de los judíos, los que le protestaron que con esa actitud se "hacía igual a Dios" (Jn. 5:18) y, por tanto, declaraba ser Dios (10:33). Eventualmente, declaraciones y pretensiones tan esclarecedoras lo conducieron a la condenación y crucifixión (Mt. 26:63-66; Lc. 22:67-71).


Durante su ministerio terrenal, nuestro Salvador renunció voluntariamente a las prerrogativas -aunque no a la naturaleza- de la Deidad y asumió las limitaciones de la naturaleza humana, con lo que se subordinó al Padre (Sal. 40:8; Mt. 26:39; Jn. 3:16; 4:34; 5:30; 12:49; 14:10; 17:4, 8; 2 Co. 8:9; Fil. 2:7, 8; He. 2:9) así como nosotros deberíamos estar sujetos a él. Además, él dijo: "El Padre mayor es que yo" (Jn. 14:28), por lo que el Hijo no puede hacer "nada por sí mismo" (5:19). De modo que su uso de la expresión "Hijo de Dios" claramente une este título a su encarnación y ministerio terrenal, dando mayor significado a la frase. Véase Jesucristo.


Hijo del Hombre


(gr. Huiós tóu Atithropou).


En el AT se usa con frecuencia esta expresión idiomática que significa "hombre"; es decir, "ser humano". En este sentido aparece casi 100 veces en el libro de Ezequiel (Ez. 2:1, 3, 6, 8; 3:1, 3; etc.) como la forma en que Dios se dirigió al profeta cuando le habló en visión. En Dn. 7:13 y 14, "un hijo de hombre" aparece en la visión de Daniel, a quien los eruditos conservadores por lo general identifican como el Mesías. Aquí, como en los Evangelios, el Mesías es identificado como un ser humano. La expresión "uno como un hijo de hombre" en este pasaje probablemente se deba entender como "uno que parecía un ser humano", o "uno con forma humana", o "uno como un ser humano". En la literatura apocalíptica judía el "hijo del hombre" es primariamente un ser celestial que aparecería en el día final como juez.


"Hijo del Hombre" fue la designación favorita de Jesús para sí mismo, y aparece más de 80 veces en los Evangelios. El título destaca la realidad de su naturaleza humana, así como el similar, "Hijo de Dios", afirma su divinidad. Ningún otro se dirigió a él como "Hijo del Hombre". Jesús era el "Hijo del Hombre" no sólo en un sentido estrictamente histórico (cf Lc 1:31-35; Ro. 1:3, 4; Gá. 4:4), sino también en otro más elevado. El título lo designa como el Cristo encarnado (Jn. 1:14; Fil. 2:6-8) y presenta un mudo testimonio acerca del milagro por el que el Creador y la criatura se unieron en una persona divino-humana. La Divinidad se identificaba con la humanidad para que la humanidad pudiera ser restaurada otra vez a la imagen divina. El título era algo menos desafiante y provocativo que el de "Hijo de Dios"; sin embargo también tenía connotaciones mesiánicas muy claras. Por la forma en que Jesús lo usó, recordaba a Dn. 7:13 y 14, donde el "hijo de hombre" recibe su dominio eterno. En por lo menos 2 casos (Mt. 24:30; 26:64), la forma en que usó la expresión claramente refleja la escena descripta en Dn. 7, tal vez en parte para dirigir la mente de los hombres hacia él, como la persona de la que habló Daniel. Cuando fue llevado ante el Sanedrín, Jesús afirmó que le había sido dada "autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre" (Jn. 5: 27), con lo que asociaba el título con la escena del juicio en Dn. 7. Más tarde, les dijo a los discípulos que cuando viniera como Hijo del Hombre, "en su gloria", se sentaría "en su trono de gloria" (Mt. 25:31) para juzgar, como lo aclaran los versículos siguientes.


En un sentido, el título "Hijo del Hombre" ocultaba en parte su pretensión de ser el Mesías, ya que de acuerdo con la costumbre hebrea podía significar sencillamente "hombre". Pero, por otro lado, también revelaba en parte su pretensión de ser el Mesías, en vista de la forma en que se lo usaba en el AT, como ya se ha mencionado. La pregunta suscitada en las mentes de sus oyentes acerca del título se hace evidente en la ocasión, 4 días antes de la crucifixión, cuando le preguntaron directamente: "¿Quién es este Hijo del Hombre"? (Jn. 12:34). Resulta claro que los discípulos comprendían la relación entre los títulos "Hijo de Dios" e "Hijo del Hombre", porque en el encuentro en Cesarea de Filipo, cuando Jesús les preguntó: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?... ¿Quién decís que soy yo?", Pedro respondió: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mt. 16:13-16). El título "Hijo del Hombre" nos asegura que el Hijo de Dios realmente vivio para vivir sobre la Tierra como un hombre entre los hombres y para morir como un hombre en favor 547 de sus semejantes. "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mr. 10:45).


Hijos de Dios


(heb. benê hâ'Elôhîm; gr. tékna Theóu).


No hay razón para suponer que la expresión de Gn. 6:2 se refiera a otros seres que no sean seres humanos, como algunos han propuesto, aunque la expresión fuera interpretada así en tiempos del cristianismo. La Biblia no menciona en parte alguna a deidades míticas que tuvieran relaciones sexuales con seres humanos, una idea que se encontraba en varias religiones paganas antiguas. El contexto (cps 5 y 6) trata exclusivamente de seres humanos, y claramente implica que los "hijos de Dios" eran simplemente seres temerosos de Dios que descendían de Adán (cuya genealogía se da en el cp 5), y que las "hijas de los hombres" eran jovencitas mundanas de familias que Dios no había honrado. La declaración del cp 6:2 y 3 tiene como trasfondo la del v 5: "La maldad de los hombres era mucha en la tierra", en la época previa al diluvio. (En Job 1:6, 2:1 y 38:7 la expresión se refiere a seres sobrenaturales, evidentemente ángeles.)


La designación de "hijos de Dios" para quienes se someten a ser transformados a la semejanza del carácter perfecto del Señor, es la contraparte del calificativo "Padre", un término aplicado a Dios a lo largo de las Escrituras. Nacidos de Dios (Stg. 1:18) y "renacidos... por la palabra de Dios" (1 P. 1:23), han recibido a Cristo, han creído en su nombre (Jn. 1:11, 12) y han experimentado el nuevo nacimiento (3:3-8). Por la mediación del Espíritu de Dios que mora en ellos, han llegado a ser participantes de la naturaleza divina (6:48-51; cf 15:4. 5; 2 P. 1:3, 4) y se asemejan a él en carácter (1 Jn. 3:9; 4:7; 5:1). Esta semejanza todavía no es perfecta (Fil. 3:12-16), pero se completará en la venida del Señor Jesús en gloria (1 Jn. 3:2, 3). Su amor abarca a toda la humanidad (Jn. 3:16; cf Mt. 5: 45), pero en un sentido especial él es solícito con los intereses y las necesidades de sus hijos e hijas adoptados, quienes lo reconocen como Padre (véase Mt. 6:25-34; Ro. 8:15; Gá. 4:6).


Hijos del Oriente


(heb. benê-qedem).


Designación general para las tribus, mayormente nomádicas, que ocupaban las regiones al este y al noreste de Palestina (Ez. 25:4, 10; Jer. 49:28). El término es similar al que se usa en la historia egipcia de Sinhué (s XX a.C.), lo que demuestra que se usaba en Canaán antes que los hebreos la adoptaran.


Hijos de los profetas.



Véase Profeta.


Hilar


(heb. tâwah; gr. nethÇ).


Las referencias al arte de hilar son sorprendentemente escasas en las Escrituras, aunque lo debieron haber practicado ampliamente las mujeres de Palestina. En Ex. 35:25 y 26 se menciona el arte de las "mujeres sabias de corazón" que hilaban azul, púrpura, carmesí, lino fino y pelo de cabras para la construcción del tabernáculo. La única otra alusión a esta artesanía en el AT (Pr. 31:19) se refiere a los instrumentos empleados, específicamente a la rueca y al huso, que continúan en boga para el hilado manual hasta nuestros días. La palabra traducida como "huso" (heb. kîshôr) quizá sería mejor verterla como "rueca", a la que una mujer extendería su brazo mientras formaba el hilo con la lana o el lino unido a ella. A su vez, a la palabra traducida "rueca" (heb. pelek) le vendría mejor "huso", ya que es más probable que tuviera el huso en la mano, pues al hacerlo girar, las fibras se retuercen para formar el hilo. Albright considera que ambos términos, kîshôr y pelek, son sinónimos para el volante de la rueca, en el NT "hilar" aparece sólo 2 veces (Mt. 6:28 y Lc. 12:27).


Bib.: ARI 216, nota 63.


Hilcías


(heb. Jilqiyâh(û), "mi porción (hencial es Yahweh" o "porción de Yahweh", aparece en antiguos sellos heb.).



1.


Hombre cuyo hijo Eliaquim era mayordomo real de tiempos de Ezequías (2 R. 8:18, 26; Is. 22:20; 36:3).



2.


Sumo sacerdote durante el reinado de Josías. Ayudó al rey en su reforma religiosa y encontró el libro de la ley en el templo mientras reparaban el edificio (2 R. 22:4-14; 23 :41 1 Cr. 6:13; 2 Cr. 34:9-22).



3.


Levita merarita, hijo de Amsi (1 Cr. 6:45, 46).



4.


Levita merarita, hijo de Hosa (1 Cr. 26:11).



5.


Asistente de Esdras cuando leyó la Ley a la gente (Neh. 8:4).



6.


Padre de Seraías (Neh. 11:11).



7.


Jefe de los sacerdotes que regresó de Babilonia con Zorobabel (Neh. 12:7). Probablemente también fue el fundador de una familia de sacerdotes en tiempos de Joiacim (v 21).



8.


Sacerdote de Anatot y padre de Jeremías (Jer. 1:1).



9.


Hombre cuyo hijo Gemarías fue contemporáneo de Jeremías (Jer. 29:3).


Algunos comentadores opinad que Hilcías 8 y 9 eran la misma persona; o que Hilcías 8 era el mismo que Hilcías 2; y aun otros, que Hilcías 8, 9 y 2 eran la misma persona.


Hilel


(heb. Hillêl, "él ha alabado" o "alabanza 548 (alabando)").


Padre del juez Abdón (Jue 12:13, 15).


Hilén


(heb. Jîlên. quizá "lugar fuerte").


Otro nombre para Holón* 1 (1 Cr. 6:58).


Himeneo


(gr. Huménaios, "perteneciente a Hymen" (el dios del matrimonio, de las bodas) ("matrimonial (nupcial)").


Cristiano que apostató, culpable de blasfemia y de diseminar la falsa enseñanza de que la resurrección era un acontecimiento del pasado (1 Ti. 1:19, 20; 2 Ti. 2:17, 18). Por su blasfemia, junto con su compañero Alejandro fueron entregados a "Satanás", acto que sin duda incluía su separación de la iglesia. Si Pablo esperaba que esta acción tuviera un efecto saludable sobre lo ofensores, fue chasqueado, por lo menos con respecto a Himeneo, porque cuando escribió su 2ª epístola a Timoteo, Himeneo todavía estaba activo en su apostasía.


Himno


(gr. húmnos, psalmós).


Mateo y Marcos registran que Jesús y sus discípulos cantaron un himno después de la cena pascual (Mt. 26:30; Mr. 14:26). Sin duda, era una parte del Hallel de Pascua (Sal. 113-118), que los judíos acostumbraban entonar en esta fiesta. Pablo y Silas cantaron himnos mientras estaban en la cárcel de Filipos (Hch. 16:25). Pablo amonestó a los cristianos a comunicarse entre sí con "salmos, con himnos y con cánticos espirituales" (Ef. 5:19; Col. 3:16). La diferencia exacta entre esos 3 términos no es segura. Se ha sugerido que los "himnos" y los "cánticos espirituales" habrían sido claramente cristianos antes que judíos, como los salmos del AT. El "salmo" mencionado en 1 Co. 14:26 quizá fuera uno del libro de Salmos.






















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