martes, 1 de febrero de 2011

Grande, Mar - Hacmoni. DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA









DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 






Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


Grande, Mar - Hacmoni

Grande, Mar.



Véase Mar Grande. 502


Granero.



Traducción del hebreo: 1. 'Âsâm (Pr. 3:10; Dt. 28:8; Pr, 3:10). 2. Mêzêr (Sal. 144:13). 3. 'Ôtsâr (Jl. 1:17), que se traduce también por "depósito" (Sal. 33:7), "alfolî" (Mal. 3:10), "almacenes" (1 Cr. 27:28; Neh. 13:12) y con frecuencia "tesorería". 4. Megôrâh (Hag. 2:19), que también se traduce por "alfolí" en Jl. 1:17. 5. Gôren (2 R. 6:27), que en realidad es una "era" (cf Job 39:12; Rt. 3:2, 3). 6. 'Êbûs (Pr. 14:4), que en realidad es un "pesebre" (Job 39:9; Is. 1:3). Dos vocablos: piqqâdôn ("depósito"; Gn. 41:36) y ma'abûs ("almacenes"; Jer. 50:26) contemplan la idea de granero. En 1 Cr. 26:15 y 17 se encuentra la frase "casa de provisiones" (heb. 'asuppîm (del verbo 'âsaf, "guardar dentro"), literalmente "amontonamientos (acumulaciones)"; de aquí, "depósitos (graneros, almacenes)"). Las palabras griegas son: 1. Apotheke (Mt. 3:12; 6:26; 13:30; Lc. 3:17; 12:18, 24). 2. Taméion, "despensa" (Lc. 12:24).


En tiempos antiguos el granero de un granjero o agricultor era un cobertizo simple y sencillo o una parte de su casa donde se guardaban los granos u otros productos. El estilo y la construcción de los antiguos graneros egipcios son bien conocidos mediante dibujos, modelos encontrados en tumbas y ruinas excavadas. Estaban hechos con ladrillos, y eran cilíndricos en la parte inferior y cónicos en la superior. El grano se echaba por un agujero de la parte superior, al que se llegaba por una rampa. Se han descubierto restos de graneros también en varios sitios de Palestina, especialmente depósitos excavados en el suelo y recubiertos con enlucido. En Tell Jemmeh se halló un gran número de depósitos enormes del período persa, que tenían un diámetro de entre 6 y 10 m, cónicos hacia la parte superior. Los graneros más primitivos formaban parte de la casa o eran una pequeña pieza al costado de ella. Véanse Alfolí; Almacenes.


Granizo


(heb. bârâd, 'elgâbîsh; gr. jálaza).


Partículas o trozos de hielo que se forman en las nubes de tormenta y ocasionalmente crecen lo suficiente como para caer al suelo antes de derretirse. Isaías comparó los juicios de Dios con una tormenta de granizo (Is. 28:2). Una severa granizada constituyó la 7ª plaga de Egipto (Ex. 9:23, 24; Sal. 78:47, 48), y se describe un granizo que cae sobre los hombres como la última de las 7 plagas al fin de los tiempos (Ap. 16:21). Después que Josué derrotó a Adonisedec y sus aliados en Gabaón, el Señor hizo caer granizo y mató a más de los que habían exterminado los ejércitos de Israel (Jos. 10:11). Actualmente el granizo es raro en Egipto, y algo más frecuente en Palestina.


Grano


(heb. bar, grano de toda clase; dâgân, el de "trigo"; sheber, "grano (cereal)"; gr. kókkos).


Término que se usa para cereales como la cebada, el centeno o el trigo (Gn. 27:28; 41:35; 42:3; etc.). Durante el hambre del tiempo de José, los granos cosechados en los años buenos fueron almacenados para los 7 años de necesidad (Gn. 41-45). Una tierra de "granos y vino" era una tierra de abundancia. Cuando los discípulos de Cristo recogieron granos en el campo, y fueron acusados de profanar el sábado (Mt. 12:1, 2), sólo seguían la costumbre que la ley mosaica prescribía: un transeúnte con apetito podía satisfacerse tomando lo que pudiera arrancar con la mano (Dt. 23:25). La ofrenda de cereales representaba la minjâh, que incluía granos tostados, pero también flor de harina amasada o cocida, etc. (Lv. 2:1, 3, 4, 7, 14-16). En ciertos pasajes se habla del "grano tostado" (heb. qâlî, qâlâ), que era el grano sometido al calor hasta dorarlo, un alimento corriente en el régimen alimentario de las tierras bíblicas (Lv. 23:14; 1 S. 17:17; 2 S. 17:28). En 2 S. 17:28 la palabra traducida "garbanzos" corresponde a "granos". Véase Sacrificios y Ofrendas.


Grasa.



Véase Grosura.


Graznar


(heb. tsâfaf, "gorjear", "piar", "cuchichear", "susurrar").


Término que en Is. 8:19 tiene el sentido de "piar" se refiere a los sonidos extraños realizados por un médium espiritista cuando está en trance. En 10:14 se usa el vocablo para el gorjeo inarticulado de un pájaro.


Greba


(heb. mitsjâh).


Placa delgada de metal que los soldados usaban debajo de la rodilla para protegerse las piernas. Las grebas se mencionan sólo una vez, como parte de la armadura del filisteo Goliat (1 S. 17:6). Eran desconocidas entre los soldados orientales antiguos, incluidos los egipcios, pero los griegos las usaban. Los filisteos, procedentes de Creta, pudieron haber adoptado esta parte de la armadura de sus vecinos griegos. En las excavaciones del cercano Oriente se han encontrado grebas sólo en Enkomi, Chipre y Carquemis.


Grecia


(heb. Yâwân; gr. Hellás).


Los nombres Grecia y griegos* nos llegan a través del lat. Graecia y Graecus. En el sur de Italia los romanos usaban el sustantivo Graikós; así llamaban a las tribus griegas que se habían establecido allí.


Nombre dado a la parte sur de la Península Balcánica. La antigua Grecia estaba limitada 503 al norte por Macedonia, al este por el Mar Egeo y al oeste por el Mar Jónico. Desde sus montañas al norte (donde la cumbre más alta, el monte Olimpo, alcanza los 2.985 m) hasta su extremo sur (el cabo Matapán) hay unos 400 km. La Grecia continental es montañosa, de modo que las conexiones terrestres son difíciles, pero su costa es tan dentada que la mayor parte del país puede alcanzarse fácilmente desde el mar. Por eso, el mar no ha sido considerado como un obstáculo para el tráfico, sino más bien un puente. Muchas islas de los mares Egeo y Jónico pertenecieron a Grecia. Los antiguos griegos también establecieron colonias en el Asia Menor, la región del Mar Negro, el sur de Italia, Cerdeña y Sicilia, el norte de África y el sur de Francia. Véase Hellas en el Mapa XIII, B-1; Acaya en el Mapa XIX, D-10.



I. Grecia histórica.




A. Orígenes.


Los antiguos griegos remontaban su origen a la legendaria Helena, de donde proviene los nombres "helenos" (que se aplicaban a sí mismos) y "Hellas" (que tiene el país hasta hoy). Entre los primeros griegos aparecen 4 grupos: aqueos, eolios, jonios y dorios. Hablaban diferentes dialectos de una lengua común y tenían los mismos rasgos étnicos. Los aqueos jugaron su mayor papel en el período más antiguo, y Homero a veces se refiere a todos los griegos con el nombre de aqueos. Los jonios y los dorios fueron los grupos étnicos de mayor gravitación en tiempos posteriores, quienes fundaron, respectivamente, Atenas y Esparta, las 2 ciudades más destacadas de la Grecia continental. Los jonios también levantaron muchas ciudades costeras importantes en el oeste del Asia Menor. El AT llama a Grecia y a los griegos con el heb. Yâwân, "Jonia", quizá porque los jonios fueron los más destacados y los más representativos de todas las tribus griegas. Véase Javán.


B. Grecia clásica.


Por falta de documentos escritos anteriores, la historia griega comienza en el s. VIII a.C. El período anterior está envuelto en el misterio. Algunas leyendas y epopeyas versan sobre la época heroica primitiva, a las que se pueden agregar ahora los resultados de las excavaciones en sitios prehistóricos, como Micenas y Troya, que arrojan luz sobre algunas de ellas. Cuando Grecia entra en la historia, la encontramos dividida en muchas ciudades-estados, cada una de las cuales perseguía sus propios intereses, aunque unidas por una cultura y una lengua comunes. Ocasionalmente había guerras entre ellas, pero los juegos olímpicos, cada 4 años, servían como un lazo de unión. Grecia apareció en el horizonte del pueblo hebreo como un país muy lejano (Is. 66:19; Ez. 27:13, 19; Dn 8:21; 10:20; 11:2; Jl. 3:6; Zac. 9:13), durante los 2 siglos (700-500 a.C.) anteriores a las guerras médicas (greco-persas), mientras se ponían los fundamentos de la literatura, la arquitectura, el arte y la filosofía griegos, factores determinantes de toda la cultura occidental y que sirvieron de modelo por muchos siglos.


El 1º papel destacado de Grecia en la historia mundial surgió de las guerras médicas. Comenzaron en tiempos de Darío I, mucho después que Ciro había incorporado a sus dominios las ciudades jónicas (griegas) del oeste del Asia Menor, que habían pertenecido a Lidia. Pero cuando los persas entraron en la patria de los griegos, ese pueblo pequeño reveló sus mejores cualidades. Los hasta entonces invencibles persas, que habían aplastado las fuerzas de imperios y reinos como los de Media, Lidia, Babilonia y Egipto, quedaron asombrados al padecer una humillante derrota tras otra a manos de los pequeños ejércitos griegos. Que los persas podían ser vencidos quedó demostrado por la vez en Maratón (490 a.C.), luego en Salamina, Platea, Micala y Eurimedón, y en otras batallas en siglos siguientes. Como resultado de estas guerras, las ciudades-estado griegas se unieron por un tiempo bajo el liderazgo de Atenas; sin embargo, apenas pasó el peligro, se dividieron otra vez. Desde aproximadamente el 479 al 431 a.C., Atenas fue el centro de los estados griegos y experimentó su siglo de oro, particularmente bajo Pericles. Luego vino la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), que comenzó con una pelea entre Atenas y sus colonias, pero luego incluyó a todos los estados griegos y sus flotas, y terminó con la caída de Atenas y la consiguiente supremacía temporaria de esparta (404-371 a.C.), que a su vez fue reemplazada por una breve supremacía de Tebas (371-362 a.C.). Unos años más tarde (338 a.C.) prácticamente toda Grecia cayó en manos de Felipe de Macedonia, y poco después llegó a ser parte del Imperio Macedónico de su hijo Alejandro Magno.



II. Imperio Greco-Macedónico-Período Elenístico.


En este nuevo papel los helenos, o griegos, ahora unidos con sus parientes macedonios, desempeñaron un papel importante en el poder mundial. Se debería notar que la "Grecia" que venció a Persia (Dn. 8:20, 21) no era la Grecia clásica de la historia, compuesta por una cantidad de ciudades-estado y de la que Atenas sobresalió, sino más bien este Imperio Greco-Macedónico de Alejandro, que siguió al período clásico, después que la 504 Grecia propiamente dicha fuera absorbida por Macedonia.


A. Las conquistas de Alejandro en el Oriente.


Alejandro Magno, un macedonio educado en Grecia, promovió la difusión de la lengua y la cultura griegas en todos los países conquistados por medios pacíficos o violentos. En pocos años (334-323 a.C.) aplastó a los ejércitos persas de Darío III, el último rey persa, y condujo a sus soldados macedonios y griegos victoriosamente, a través del Asia Menor, Siria y palestina, a la antigua tierra del Nilo, que cayó fácilmente en sus manos. Luego tomó Mesopotamia y la patria persa, siguiendo hasta llegar al valle del Indo. Finalmente sus soldados rehusaron continuar más allá la conquista de tierras y reinos desconocidos. Luego se dedicó a consolidar su imperio y establecer una unión entre el Oriente y el Occidente, eligiendo la antigua ciudad de Babilonia como su capital y residencia; pero su muerte acabó con sus planes de un Imperio Greco-Macedónico-Oriental. Sin embargo, uno de los resultados de sus conquistas permaneció: aunque sus sucesores lucharon por décadas entre sí, y dividieron la herencia de Alejandro en regiones de diversos tamaños y fortaleza, éstos siguieron promoviendo la difusión de la lengua y la cultura griegas por el mundo al este del Mediterráneo. Mapa XIII.


B. La civilización helenística.


Esta cultura -que llamamos helenística para distinguirla de la helénica o clásica que la precedió- sobrevivió al poder político de los reinos macedonios durante siglos y modeló la civilización romana. Se la llama helenística por causa de que la lengua, la cultura y las costumbres griegas se esparcieron por todo el Cercano Oriente gracias a las conquistas de Alejandro, que no eran puramente griegas, sino modificadas por las costumbres macedónicas de los gobernantes y la civilización oriental de los pueblos subyugados. Pero en la región al este del Mediterráneo se llegó a hablar el griego casi universalmente, había colonos griegos en casi todas partes, y las costumbres griegas fueron aceptadas por los habitantes anteriores. (Por esto los judíos que resistieron el proceso de helenización no distinguían entre los griegos y los orientales helenizados, sino que hablaban de todos sus contemporáneos no judíos como de "griegos".)


C. El imperio dividido.


Este mundo helenístico, compuesto por Grecia, Macedonia y el Oriente helenizado, permaneció más o menos como una civilización greco-macedónica-oriental unificada por sus elementos griegos mucho después que perdiera su unidad política. Después de la muerte de Alejandro Magno sus líderes macedonios pusieron sobre el trono a su hermanastro Felipe, un retardado mental, y al hijo póstumo de Alejandro, también llamado Alejandro. Los sucesivos regentes de estos reyes títeres trataron de mantener unido el imperio, pero otros, que gobernaban diversos territorios como sátrapas del imperio, lucharon por dividirlo entre sí. Apenas pasaron 20 años después de la muerte de Alejandro cuando el último pretendiente al poder central fue derrotado en la batalla de Ipso (301 a.C.) por una coalición de 4 generales (Tolomeo, Casandro, Lisímaco y Seleuco) que dividieron el imperio en 4 reinos. En otros 20 años los 4 quedaron reducidos a 3 cuando Seleuco I, gobernante de la región oriental, conquistó la del norte. Desde entonces el territorio del imperio de Alejandro comprendió 3 reinos helenísticos principales, más numerosos estados pequeños, inestables y de corta duración. Estos 3 reinos, regidos por los descendientes de los generales de Alejandro fueron Macedonia (incluyendo Grecia), Egipto y el Imperio Seléucida (más tarde llamado Sirio, al perder sus tierras más orientales); y continuaron hasta que el mundo helenístico fue tomado, parte tras parte, por el creciente poder de Roma. Aunque Macedonia (146 a.C.), Siria (64/63 a.C.) y Egipto (30 a.C.) fueron anexadas como provincias romanas, los territorios retuvieron la influencia del pensamiento griego. El griego siguió siendo la lengua de la mitad oriental del Imperio Romano. Mapa XIII.



III. La península griega bajo el dominio macedónico y romano.


Durante el período helenístico, la patria griega pasó por las manos de sucesivos gobernantes macedonios, quienes con éxito parcial intentaron mantenerla bajo control. Atenas siguió siendo reconocida como líder intelectual del mundo griego, pero perdió su importancia comercial, mientras que Esparta intentó, sin mucho éxito, llegar a ser la dirigente política de Grecia. El resto de la nación fue en su mayor parte incorporado en una de las 2 confederaciones regionales: la Liga Etolia (que abarcaba la mayor parte de la Grecia central) y la Liga Aquea (la mayor parte del Peloponeso). En el s II a.C. cayó bajo los romanos, quienes intervinieron repetidamente en los asuntos griegos. Cuando Mumio destruyó la Liga Aquea y Corinto (146 a.C.), Grecia fue puesta bajo el gobernador de Macedonia, anexada en esa época como provincia romana. En el 27 a.C. Grecia fue organizada como una provincia separada bajo el nombre de Acaya,* con el que aparece en el NT (excepto en Hch. 20:2). 505


Griega, Lengua.



Idioma de los antiguos griegos, de la familia indoeuropeo de lenguas. Los descubrimientos hechos después de comienzos del s XX han mostrado que se debe hacer una distinción entre el griego clásico (usado por escritores como Herodoto) y el griego posterior, llamado koine, hablado en los países que rodean la parte oriental del Mar Mediterráneo después que la conquista de Alejandro difundiera la lengua hacia el este. A esta clase de griego fue traducido el AT en Alejandría durante los ss III y II a.C., versión comúnmente llamada Septuaginta (LXX), las Escrituras griegas que usaban los que hablaban griego en el tiempo de Jesús y los apóstoles. También los libros del NT fueron escritos en koine. Al usarse la lengua popular, la Biblia llegó a ser el libro del pueblo, y no una obra literaria que sólo pudiera interesar a unas pocas personas de mucha educación (fig 249). Véase Escritura. 506


ALFABETO Y NUMERALES DEL GRIEGO CLÁSICO Y BÍBLICO




Griegos/as


(heb. benê hayyewânîm, "hijos de los jonios"; gr. héll'n(es), "un heleno").



1.


Naturales de Grecia* o de ascendencia griega. Jl. 3:6 menciona a los griegos como una nación distante. El NT distingue un héll'n (Hch. 17:4; 18:4; etc.) de un hell'nistes, "helenista",* un judío que habla sólo griego, o ha adoptado costumbres griegas, pero no es de origen griego.



2.


Gentiles, en el uso judío. En el NT el término "griego" se emplea a menudo para designar a los extranjeros en general, en contraste con los judíos (Ro. 1:14; 16; 10:12; etc.). No es seguro si los "griegos" de Jn. 12:20 eran prosélitos griegos del judaísmo o simplemente gentiles de habla griega, sentido en el cual Pablo usa a menudo este término (Ro. 1:14; etc.), aunque él lo emplea también para referirse a los griegos propiamente dichos (Hch. 18:4; etc.). En una ocasión subdivide a los gentiles en "griegos" y "bárbaros" (Ro. 1:14), pero éste era el concepto griego, no el judío.


Para un griego todo el mundo se dividía en griegos y bárbaros;* estos últimos eran meramente "extranjeros", o los que hablaban una lengua extranjera (como en 1 Co. 14:11). Sin embargo, después que Alejandro, con su ejército macedonia y griego, conquistó el Cercano Oriente y estableció su Imperio Macedónico, introdujo la lengua y la cultura griegas entre estos "bárbaros". Alejandro y los gobernantes macedonios que lo sucedieron en el imperio fundaron muchas "ciudades griegas", incluyendo varias de ellas en Palestina, en las que colonos macedonios y griegos fueron la clase dirigente y los naturales del país adoptaron las costumbres, las ideas y la lengua griegas. Aun fuera de esas ciudades -en la región mediterránea oriental- el griego fue el idioma universal. Esta civilización trasplantada y modificada en el período posterior a Alejandro, se llama helenística y no helénica (griega). En consecuencia, hablando estrictamente, los no griegos que adoptaron las costumbres de éstos se deberían llamar helenistas. Pero para los judíos en Palestina sus vecinos helenísticos eran todos "griegos"; y el término "helenista" fue aplicado a los judíos que adoptaron las costumbres griegas, o a los judíos de la dispersión que hablaban ese idioma y habían nacido fuera de Palestina. Por esto es que "judíos y griegos" vino a significar sencillamente "judíos y extranjeros", o "judíos y paganos". Véase Decápolis.


Grillos.



Elementos usados para sujetar o atar a las personas, muy probablemente mediante el uso de cadenas.* Estaban confeccionados de hierro (Sal. 149:8) o bronce (2 Cr. 33:11). En 2 S. 3:34 y Sal. 105:18 se habla de grillos colocados en los pies. Los mencionados en Mr. 5:4 y Lc. 8:29 son una traducción del gr. péd', literalmente "grillos para los pies".


Grosura


(heb. jêleb).


A los israelitas se les prohibió comer la grasa/grosura o el sebo (Lv. 3:17; 7:23, 24; etc.) porque "toda la grosura es de Jehová" (3:16). Se la debía quemar sobre el altar (Ex. 29:13; Lv. 3:3-5; etc.) como "olor grato a Jehová" (17:6). Estos términos se usan a menudo en forma figurada en pasajes que tratan de la prosperidad material y las bendiciones personales (Gn. 45:18; cf 1 Cr. 4:40; Sal. 92:14; Pr. 11:24, 25; Is. 30:23; etc.). En Ex. 29:13 se menciona la "grosura" (heb. yôthereth, "lo que queda (sobra) sobre") adherida al hígado, un apéndice no identificado adjunto al hígado. En Job 15:27 se habla de la grasa (heb. pîmâh) que, en forma de pliegues (indicando superabundancia), cubre los flancos o la cintura de una persona. Véase Engrosar.


Grulia


(heb. {gûr o sûs, sîs).


El significado exacto de las palabras hebreas es oscuro. Se han sugerido la golondrina, el vencejo y la grulla. Se compara el quejumbroso llamado del ave con los clamores de Ezequías en su sufrimiento (Is. 38:14), y se contrasta su fiel instinto migratorio con la delincuencia del pueblo de Dios (Jer. 8:7). Driver identifica sîs con el vencejo.


Bib.: G. R. Driver, PEQ 87 (1955):131.


Guarda.



Véase Guardia.


Guardia


(heb. mishma{at, literalmente "el que oye (obedece)").


Los monarcas orientales estaban protegidos por un cuerpo de guardia: un grupo de personas escogidas, de su confianza, que debía proteger la vida del rey y realizar sus órdenes. El capitán de la guardia tenía un cargo de mucha responsabilidad. Varios de estos capitanes se mencionan en la biblia: Potifar, capitán de la guardia egipcia (Gn. 37:36), y Nabuzardán y Arioc, capitanes de la guardia babilónica (Jer. 39:9; Dn. 2:14, 15). David parece haber tenido un cuerpo de guardia formado por los cereteos* y los peleteos;* es decir, cretenses y filisteos (2 S. 15:18; 1 R. 1:38, 44). Estos mercenarios extranjeros, con 600 soldados de Gat, fueron prácticamente los únicos soldados que permanecieron fieles a David en ocasión de la rebelión de Absalón; estos servidores estaban menos inclinados a simpatizar con los alzamientos populares. Ramsés III también siguió la costumbre de contratar a filisteos, sardos y otros Pueblos del Mar para su ejército.


En la Biblia también se menciona al "guarda": 507 alguien que vigila, cuida, mantiene; tiene las mismas connotaciones que el término "guardia". En las Escrituras se mencionan diversos guardas o guardianes: de ganado (1 S. 17:20), de puertas (2 R. 22:14; 23:4; 1 Cr. 9:19; Neh. 3:29), de mujeres (Est. 2:3), de muros (Cnt. 5:7), de campos y viñas (Jer. 4:17; Cnt. 8:11), de prisiones (Hch. 5:23; 12:6, 19), etc. Véase Centinela.


Guardián.



Véase Guardia.


Guarnición.



En el AT, la traducción de dos palabras hebreas derivadas del verbo nâtsab: 1. Matstsab o matstsâbâh, "puesto", "guardia", "puesto de avanzada", es decir, una fuerza militar en un fuerte o un pueblo fortificado, o en un territorio o ciudad ocupados (1 S. 13:23; 14:1, 4, 6, 11, 12, 15; 2 S. 23:14). 2. Netsîb (1 S. 10:5; 13:3, 4; 2 S. 8:6, 14; 1 Cr. 11:16; 2 Cr. 17:2). Algunos eruditos discuten si, en todos estos textos, netsîb está correctamente traducida como "guarnición"; piensan que en ciertos versículos se quiere decir "gobernador" (1 R. 4:19, netsîb).


Gudgoda


(heb. Gudgôdâh, "incisión" o "trueno").


Otro nombre para Gidgad* (Dt. 10:7).


Guerra


(heb. miljâmâh; gr. pólemos).


Es necesario distinguir entre las guerras ofensivas y las defensivas libradas por Israel durante la forma de gobierno teocrático, y las guerras libradas durante la monarquía. Cuando Israel estuvo gobernada por Dios, bajo líderes como Moisés o jueces como Gedeón o profetas como Samuel, las guerras eran un asunto religioso. Eran las "guerras de Jehová" (Ex. 17:16; Nm. 21:14; 1 S. 18:17; 25:28), y los enemigos de Israel eran los enemigos de Dios (Jue. 5:23, 31). Las guerras se emprendían por orden explícita del Señor (6:14). Por esta razón, los guerreros se debían mantener ceremonialmente puros (1 S. 21:4-6; cf 2 S. 11:11), porque Jehová mismo dirigía sus ejércitos (Is. 13:3; Dt. 20:4) y su presencia estaba en el campamento (Nm. 14:42; Dt. 23:14; 1 S. 4:7). Jehová es llamado el estandarte de Israel (Ex. 17:15), su espada y escudo (Dt. 33:29), un guerrero (Ex. 15:3) y quien consterna y aterroriza a sus enemigos (Ex. 23:27; Jos. 10:10). Se dieron reglamentos divinos aun con respecto a las exenciones del servicio militar. Los que habían construido una casa, pero no la habían inaugurado no debían ir a la guerra; como tampoco los que hubieran plantado una viña, pero aún no habían comido el fruto de ella; o quien estaba comprometido con una mujer, pero no se había casado con ella; o los de corazón apocado; o el recién casado (Dt. 20:5-9; 24:5). Si no se había dado una orden explícita, los israelitas consultaban la voluntad de Dios antes de iniciar una guerra agresiva (Jue. 20:23, 27, 28). Cuando estaban amenazados por un enfrentamiento armado que no habían buscado, oraban a Dios pidiendo ayuda divina (1 S. 7:8, 9).


Bajo la monarquía, las guerras fueron emprendidas por Saúl y David -como en el período teocrático- en obediencia a mandatos divinos (1 S. 15:2, 3; 2 S. 5:22-25). Pero tales ocasiones fueron la excepción; la mayoría de las registradas fue iniciada ya sea para extender el territorio nacional (8:1-14), para recuperar áreas o ciudades perdidas (1 R. 22:3, 4), para defender el país (20:1-22), o para evitar que un rey extranjero pasara por él en una campaña militar contra otro (2 Cr. 35:20-22). Algunas veces a la guerra la precedía una declaración formal (2 R. 14:8-11); en otras se enviaba a la nación enemiga cierta noticia de un ataque inminente para atemorizarla o inducirla a proponer una solución pacífica a las dificultades existentes entre las 2 naciones (Jue. 11:12-28; 1 S. 11:1-3; 1 R. 20:1-12). En la mayoría de los casos, sin embargo, las guerras comenzaban sorprendiendo al enemigo, sin darle ningún indicio del ataque (Gn. 14:15; Jos. 8:2-7; Jue. 7:16-22; 2 S. 5:23, 24). Las campañas militares generalmente comenzaban en la primavera (2 S. 11:1), después de terminar la estación lluviosa. Entonces resultaba posible acampar al aire libre, y el suelo estaba lo suficientemente duro como para el movimiento de grandes ejércitos y para las operaciones de una batalla. Con frecuencia se enviaba espías para obtener informaciones militares acerca de la debilidad del enemigo (Nm. 13:17; Jos. 2:1; Jue. 7:9-11; 1 S. 26:4). En otras ocasiones se tomaban personas del campamento o ciudad enemigos mediante quienes se obtenían valiosas informaciones (Jue. 8:14; 1 S. 30:11-15).


Generalmente, las guerras se caracterizaban por su crueldad. Las ciudades capturadas eran casi siempre destruidas, y sus habitantes masacrados o llevados cautivos como esclavos (1 R. 15:16; 2 Cr. 25:11, 12). A veces se intentaba sobornar a una fuerza de ataque con el pago de un pesado tributo, aunque tales intentos rara vez tenían éxito, porque despertaban el apetito del atacante y demostraban que la nación atacada se sentía demasiado débil como para una guerra defensiva exitosa (1 R. 20:2-9; 2 R. 18:13-16). La nación victoriosa celebraba el triunfo con cantos y danzas (2 Cr. 20:26-28); la nación conquistada era subyugada y debía soportar el estacionamiento de 508 guarniciones (2 S. 8:13, 14) o debía pagar un elevado tributo anual (2 R. 3:4).


En el NT, "guerra" se usa a menudo en un sentido figurado: Santiago habla de las pasiones humanas que combaten en los miembros (4:1); Pablo hace notar que la guerra cristiana no se libra con armas materiales, sino espirituales (2 Co. 10:3-5; Ef. 6:11-17); Pedro anima a sus lectores a separarse de todos los deseos y las prácticas carnales que "batallan contra el alma" (1 P. 2:11); Pablo exhortó a Timoteo a que actuara en "la buena milicia" del ministerio (1 Ti. 1:18). Véanse Batalla; Ejército.


Guirnalda


(gr. stémma, "guirnalda").


Aro hecho con flores u hojas que los sacerdotes paganos ponían sobre las cabezas de los animales para el sacrificio y sobre los ídolos al prepararse para sacrificarlos. En Hch. 14:13 se describe cómo el sacerdote del templo pagano de Listra se estaba preparando para ofrecer sacrificios a Pablo y Bernabé trayendo bueyes y guirnaldas. En este caso, las guirnaldas habrían estado destinadas a las víctimas del sacrificio o servido como símbolos honoríficos para los apóstoles, a quienes los habitantes de Listra consideraban dioses.


Probablemente los "adornos" y "adornos para la cabeza" de Pr. 1:9 y 4:9 (heb. liwyâh, "guirnalda") correspondan también a guirnaldas para poner sobre la cabeza, simbolizando con ello la instrucción del padre, la ley de la madre y la sabiduría. También la palabra heb. pe'êr, "adorno para la cabeza" (Is. 61:3, 10; traducida en BJ como "diadema") sugiere que el Mesías daría a los enlutados una "diadema" en lugar de ceniza, y que sería vestido con un manto de justicia y "ataviado" con una diadema como un novio oriental. Véanse Corona; Diadema.


Guni


(heb. Gûnî, "grulla manchada (pintada, protegida)").



1.


Hijo de Neftalí y fundador de la familia de los gunitas* (Gn. 46:24; Nm. 26:48; 1 Cr. 7:3).



2.


Antepasado de Gat (1 Cr. 5:15).


Gunitas


(heb. gûni).


Descendientes de Guni* 1 (Nm. 26:48).


Gur


(heb. Gûr, "melena de león", "cría (cachorro) de una fiera (un león)" o "morada").


Nombre de una subida cerca de Ibleam, donde Ocozías, rey de Judá, fue mortalmente herido (2 R. 9:27). El sitio es desconocido, aunque también se lo menciona como Gurra en las tabletas cuneiformes encontradas en la vecina Taanac.


Gur-baal


(heb. Gûr-Ba{al, "morada de Baal"; la LXX y la Vulgata sugieren la lectura Tur Ba'al, "la roca de Baal").


Lugar, probablemente en Edom, donde vivían árabes en el tiempo del rey Uzías (2 Cr. 26:7); no identificado.


Gusano.



Invertebrado, con cuerpo alargado carente de huesos, constituido por un conjunto de segmentos articulados.


En la Biblia encontramos varias palabras hebreas y griegas para designar diferentes clases de gusanos, aunque una misma palabra se puede usar para varias. Estos son algunos de los términos: 1. Heb. tôla{ath, tôlê{âh, tôlâ{. En Ex. 10:20 se usa una de estas palabras para referirse a los gusanos que aparecían en el maná putrefacto (algunos eruditos dicen que se refiere al gorgojo); y en Is. 14:11 y 66:24 para aludir a los que se alimentan de cadáveres. En Dt. 28:39, y también en Jon. 4:7, tal vez se esté mencionando larva de las vides (Cochylis ambiguella), conocida también como "Taladro de las vides" puesto que destruye los sarmientos haciendo galerias dentro de ellos. Pero hay quienes creen también que el "gusano" del v 7 podría ser un caracol. En Job 25:6, Sal. 22: 6 e Is. 41:14 se compara al hombre débil y despreciable, con un gusano, no necesariamente de alguna clase en particular. 2. Heb. rimmâh, es decir, el gusano que vive en los alimentos putrefactos (Ex. 16:24) y en los cadáveres (Job 21:26; 24:20; Is. 14:11), y que a veces también se encuentra en ciertas heridas (Job 7:5). Al hombre débil se lo compara con él (cp 25:6). 3. Heb. sâs (Is. 51:8). En este caso, evidentemente se trata de una polilla.* 4. Heb. zâjal (Mi. 7:17), una forma verbal que significa "reptar". La RVR traduce el término por "culebra" y "serpientes". "Reptil" o "reptiles" sería una traducción más acertada. 5. Gr. skol'x "gusano" o "larva". Se encuentra esta palabra en Mr. 9:46, donde se refiere a los gusanos que se alimentan de cadáveres. En Hch. 12:23 el adjetivo relacionado con esta palabra, skÇl'kóbrÇtos, "comido por los gusanos", se usa para describir la parasitosis intestinal que le produjo la muerte al rey Herodes Agripa.509







H




Haba


(heb. pôl).


El término hebreo se refiere a una legumbre: la haba. Las habas eran un artículo básico de la alimentación en las tierras bíblicas (2 S. 17:28) -se consumían tiernas o secas, asadas o hervidas-, y en tiempos de estrechez económica se añadían a la harina para hacer un pan de baja calidad (Ez. 4:9).


Bib.: PB 101, 102.


Habacuc


(heb. Jabaqqûq, "abrazo"; tal vez provenga del ac. habbaququ (un árbol frutal o una planta no definidos), o del ár. 1abaq ("menta acuática", Mentha aquatica, una planta aromática de jardín), o del ár. 1abaqiyaq ("albahaca", Ocimum basilicum); algunos relacionan el nombre con el verbo heb. jâbaq, "abrazar").


Profeta de Judá que vivió unos pocos años antes de la cautividad babilónica y autor del libro homónimo. El salmo-oración de Hab. 3, con sus instrucciones para el jefe de los cantores del templo (v 19), llevó a algunos a sugerir que Habacuc habría sido uno de los cantores del templo.


Habacuc, Libro de.



Octavo de los así llamados Profetas Menores.



I. Autor y Canonicidad.


Fue escrito por un profeta cuyo nombre es su título. La autenticidad del libro y su derecho a un lugar en el canon sagrado no han sido expuestos seriamente en duda. Un antiguo comentario de Habacuc, encontrado entre los Rollos* del Mar Muerto en Khirbet Qumrân en 1947, contiene el texto hebreo de los 2 primeros capítulos del libro, con muchas lagunas, dividido en breves pasajes y acompañados por comentarios. Aunque fue escrito unos 1.000 años antes que el más antiguo manuscrito hebreo previamente disponible, los 2 textos son prácticamente idénticos (tiene variantes menores pero interesantes en los cps 1:12, 14, 17; 2:1, 5, 16), dando una evidencia adicional de la confiabilidad de la transmisión del texto del AT.



II. Ambientación.


Después de la gran obra de reforma bajo el buen rey Ezequías, aproximadamente un siglo antes del tiempo de Habacuc, el reino de Judá cayó una vez más en la apostasía. Esto continuó durante los reinados de Manasés y de Amón, y la primera parte del reinado de Josías, con sus males concomitantes, que se reflejaron en condiciones sociales y políticas desmoralizadoras. Entonces Josías, en su 12º año (2 Cr. 34:3), "comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén" de la idolatría. Luego, en su año 18º, instituyó una serie de reformas (2 R. 23:1-25) estimulado por el descubrimiento del libro de la ley (2 R. 22:8-13) y bajo la influencia de la profetisa Hulda (v 14), del profeta Jeremías (Jer. 1:2) y quizá de Nahum, Habacuc y Sofonías. Es muy probable que Habacuc presentara su mensaje escrito antes que estas reformas se pusieran en práctica, tal vez durante la última parte del reinado de Manasés (que finalizó en el 642 a.C.), el breve reinado de Amón (642-640 a.C.) o los primeros años de Josías (640-609 a.C.). Con un razonable grado de exactitud el libro puede ser fechado c 630 a.C., unos pocos años antes de la caída de Asiria y el resurgimiento de Babilonia bajo Nabopolasar y Nabucodonosor, y unos 25 años antes de la primera cautividad babilónico (605 a.C.).



III. Tema y Contenido.


El gran tema del libro es que Dios todavía controla los asuntos de la tierra -aun cuando el pecado y la violencia den la impresión de lo contrario- y la justicia triunfará al fin. La breve profecía responde algunas preguntas inquietantes acerca de por qué Dios permite que los pecadores prosperen (sigue más o menos la idea con que Job explica por qué Dios a veces permite que los santos sufran). Habacuc ama a Dios sinceramente y desea ardientemente el triunfo de la justicia, pero no puede comprender cómo Dios permite que la apostasía y la opresión sigan sin freno y sin castigo entre su pueblo elegido (Hab. 1:1-4). Dios responde a la queja del profeta asegurándole que está por castigar a Judá por sus pecados, y que los caldeos, esa "nación cruel y presurosa", pronto caminarán "por la anchura de la tierra" como instrumentos de la justicia reparadora (vs 5-11). Sacudido por ese pensamiento, Habacuc pregunta: "¿Tú los envías a ellos para castigar?" ¿Cómo puede un Dios justo permitir que "el impío" devore al "más justo que él" (vs 12-17)? Con todo fervor e inocencia, Habacuc pide una contestación a lo que le parece una pregunta sin respuesta (2:1). Dios pacientemente le 510 asegura al apresurado profeta la certeza de la invasión babilónico, y luego serenamente lo reprende por su temeridad (vs 2-4). Dios le bosqueja en detalle los pecados de los babilonios al revelarle que conoce muy bien sus malos caminos (vs 5-19). Sin embargo, Dios todavía está en el control de los asuntos humanos, y es deber de toda la tierra -incluyendo al profeta Habacuc- callar "delante de él"; nadie debe cuestionar su sabiduría y su justicia (v 20). Manso y arrepentido, Habacuc reconoce la sabiduría y la justicia de Dios, y formula el humilde pedido de que en "la ira" Dios recuerde "la misericordia" (3:1, 2). El canto-oración del cp 3 es una visión de éxtasis: el profeta prevé la venida de Jehová con juicio para las naciones y salvación para su pueblo escogido. Ante esta perspectiva justa, el profeta se alegra y ofrece alabanzas a Dios. (vs 3-19; véase CBA 4:1069-1071).


245. Una columna del Comentario de Habacuc, uno de los Rollos del Mar Muerto. El nombre de Dios, YHWH, está escrito 2 veces en hebreo arcaico preexílico (lineas 7 y 14), fácilmente distinguibles de las otras letras.




Habaía


(heb. Jabâyyâh y Jobâyyâh, "Yahweh (se) ha escondido (protegido)").


Antepasado de una familia de sacerdotes. Miembros de esta familia no pudieron demostrar su ascendencia (Esd. 2:61; Neh. 7:63).


Habasinías


(heb. Jabatstsinyâh, "Yahweh es exuberante" o "luz de Yahweh").


Antepasado de un recabita del tiempo de Jeremías (Jer. 35:3).


Habor


(heb. Jâbôr, "el que se une (unido, uniendo)" o "bellas riberas"; ac. Habûru).


Río de la Mesopotamia, uno de las 2 afluentes principales del Eufrates superior, con el que se une después de correr en forma independiente por unos 304 km. Los cautivos de Israel fueron llevados a esa región por Tiglat-pileser III (1 Cr. 5:26), y más tarde por Sargón II después de la caída de Samaria en el 723/22 a.C. (2 R. 17:6; 18:11). El río se llama ahora K~bûr. Mapa III, B-5.


Hacalías


(heb. Jakalyâh, tal vez "a quien Yahweh da vida" o "oscuridad de Yahweh").


Padre de Nehemías (Neh. 1:1).


Hacatán


(heb. Haqqâtân, "el pequeño"; ac. Qitinu y Kuttunu).


Judío cuyo hijo Johanán dirigió a 110 varones de su familia de regreso de Babilonia junto con Esdras (Esd. 8:2).


Hacmoni


(heb. Jakmônî, "un sabio").



1.


Padre o antepasado de Jasobeam, uno de los valientes de David (1 Cr. 11:11). Véase Tacmonita.



2.


Padre de Jehiel (1 Cr. 27:32).























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